La cultura gitana se caracteriza universalmente por sus
rasgos míticos, pues su modo de vida sigue girando entorno a sus creencias y
supersticiones. Según Clebert “los
gitanos continúan atados a todo un ciclo de creencias religiosas (algunas veces
bastante nebulosas u oscuras), que forman parte de los cimientos de la
organización de este pueblo, y, por lo tanto, de su cohesión” (1965:124).
Este carácter de su folclore ha sido motivo de discriminación por parte de diferentes
dogmas en Occidente, no obstante muchos autores han retomado la figura del gitano para exponer
su complejidad cultural y social.
En España específicamente, los gitanos encontraron una
sociedad tolerante, a la cual se
acoplaron de buena forma. Esto gracias a la tolerancia y la diversidad cultural
de ese país, así como a la decadencia inquisitoria de la iglesia. Al respecto
Clebert menciona: “los gitanos se han integrado perfectamente en la población española,
en particular en Andalucía /.../,ellos forman parte del folklore local, por no decir
del paisaje”(1965:177).
Muchos autores en España han
incorporado la cuestión gitana en sus obras, entre ellos García Lorca, quien retoma parte de las creencias propias de esta
minoría para exaltarlas con gran ingenio, principalmente con su poemario
“Romancero gitano”. Más actualmente este tema lorquiano ha inspirado poemas musicales como “Hijo de
la luna” del grupo Mecano.
El anterior bosquejo permite
situarnos en el tema central de este trabajo: el símbolo gitano de la luna y su
relación con los temas de la muerte, la inocencia y la separación, en los
poemas de Lorca “Romance de la luna,
luna”, “Romance Sonámbulo” e “Hijo de la
luna” de Mecano.
El culto
lunar entre los gitanos goza de gran importancia, por el hecho de que el astro
se relaciona con diversos elementos de la vida cotidiana: calendario lunar, con las etapas de la vida y los ciclos
menstruales, también se le relaciona con la prosperidad. Ejemplo de esto son los gitanos kalderas quienes al principio de cada
año se dirigen plegarias a la luna tales como la siguiente “La luna nueva
ha salido — Que nos sea propicia — Nos ha encontrado sin dinero — Que nos deje
con la suerte — Y con salud — Y con dinero...”(1965: 128)
Del mismo modo hay que subrayar las creencias hacia este astro entorno
a la fertilidad y el embarazo, la cual no es una bendición solamente dirigida hacia las mujeres, sino
también sobre las plantas. (128).
Separación
En los poemas se muestran las
bendiciones que prodiga la luna sobre los gitanos, no obstante así como
puede ofrecer dicha y alegría también puede presentar desdicha y tristeza. Ella
juega un papel totalizador que tiene que ver con la vida y la muerte, la bendición
y la desdicha. Veámoslo en los poemas a través del opuesto: unión-separación.
La luna es así un símbolo maniqueo, que tal como la
diosa Hera posee pasiones y sentimientos. Ella prodiga fertilidad, pero
carece de ella, por ello siempre se le
ve solitaria. En este caso el carácter
de maternidad influye sobre el astro, pues quiere compañía y quiere ser madre.
Con respecto a lo anterior valga mencionar que según Clebert:
La esterilidad es la peor desgracia que pueda afectar a una
mujer. Una mujer sin hijos es despreciada y compadecida, y su situación hacia
su marido se hace insostenible, porque, en la mentalidad de los gitanos, antes
de su matrimonio, ha tenido comercio carnal con un vampiro, lo que es causa de
su esterilidad. (128)
Basado en lo anterior se puede establecer que desde un
punto de vista místico, la carencia del hijo influye fuertemente en la luna, y
el sufrimiento, así como las separaciones causadas a los gitanos, se justifican por su principal necesidad: ser
madre.
Inocencia
Un paralelismo que se presenta en
los tres poemas es la característica que cumplen los niños: ellos son puros e
inmaculados. Solo ellos pueden ser partícipes de las bendiciones celestiales,
pues tienen un carácter casi angelical por su inocencia y sacrificio.
En los poemas de Lorca, sobre
todo en Romance de la luna luna se observa como el niño es el centro de la magnificencia de la luna, a su alrededor la pureza de la luz se
entremezcla con los elementos en derredor y los reviste de un manto sagrado.

La
luna vino a la fraguacon su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
El agua va a representar aquí otro
símbolo lorquiano de pureza, para darnos una imagen total de armonía y
perfección.
Lorca busca la misma intensión en el
poema Romance sonámbulo, al colocar a la niña en un ambiente místico de agua y
luz, en la cual se rebelan los matices
del acompañamiento y por supuesto de la maternidad de la luna,
esto consta en los siguientes versos:
Sobre
el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
En conclusión, queda claro que el simbolismo de la luna en los poemas va más allá de representar simplemente muerte, pues el astro se reviste de un carácter místico y sagrado-maternal cuyas intenciones se acercan al amor perfecto, es decir al amor de madre, a ello se añade la inocencia de la niñez.
La
felicidad y el sufrimiento tal como la claridad y la oscuridad que reviste la luna, son una constante en la vida,
pues nada es permanente. Así el nacimiento, la separación y el sufrimiento son
parte de esa mística gitana
representados en la luna.
Bibliografía
Clebert
J.P. (1965). Los gitanos. Barcelona. España. Editorial: Aymá, S.A.
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