Nicaragua ha sido una nación marcada por diversos
acontecimientos históricos que han mediado en su conformación
político-ideológica actual. Especialmente en el siglo XX se presentan acontecimientos trascendentales
en el marco de las guerras civiles, motivadas por los ideales sandinistas,
estos procesos revolucionarios fueron muy inclusivos y no solo se centraron en
el uso de la fuerza y las armas, sino que dentro de un proceso ordenado y
abarcador se integraban objetivos incluían
la educación de los campesinos e indígenas (los cuales nunca habían formado
parte de un sistema de enseñanza), dicha población era al fin tomada en cuenta
para un proyecto Nación, que nacía desde abajo. “Le enseñaba a leer a los
campesinos usando la parte de atrás de las hojas de platanillo, eso se raya y
quedan letras”(Cabezas, p. 91) dichos procesos de concientización fueron
transformando la visiones del pueblo y en especial de la población marginada, a
la cual se le plantaba la semilla de las luchas sociales y el bien común. Con
respecto a los movimientos indígenas en Nicaragua, Cabezas menciona: “Tratamos
de traspolar sus viejas luchas ancestrales de Adiac, recordándoles cómo fueron
despojados, cómo fueron sometidos y cómo liberales y conservadores fueron
empujándolos y quitándoles las tierras”. (p. 22). Los procesos de
concientización y educación generaron en el pueblo una imagen positiva y fueron
desarrollando una identificación popular que al final serían pieza clave para
el triunfo de la revolución.
La creación de identidades sociales apartadas de la ideología dominante no son
procesos fáciles ni rápidos, por el contario son proyectos violentos y algunas
veces inalcanzables. En el contexto nicaragüense la ideología socialista nace a
principios del siglo XX con Augusto César Sandino, quien en su repudio por la
ocupación estadounidense en su país, movilizó grupos revolucionarios que
respondieran en contra del régimen. Lo
mismo había sucedido ya en otros territorios de la región como México. El
desencanto neocolonial se comenzaba a sentir en todo el continente y en
especial en los países donde el aparato institucional era dominado por
empresarios de EEUU, como en Cuba y Nicaragua, lo que llevó al favoritismo de
la clase elitista y al desplazamiento de los grupos marginales.
El testimonio de Omar Cabezas narra desde un contexto
donde perviven aun los ideales sandinistas (los cuales no desaparecieron a su
muerte), donde la conciencia de clase y los ideales del bien común permanece
por un lado entre la clase intelectual y por otro a través de la tradición
oral. “los sandinistas quedaron aislados después de la muerte de Sandino, y
empezaron a educar a sus hijos en esa tradición, a alimentar ese sentimiento
contra los yanquis que nos ocupaban, que nos intervenían y nos humillaban” (p.115)
Para
comprender mejor el desarrollo de las identidades en Nicaragua es importante
contrastar primero “la identidad
popular” que se conforma en contra de “la identidad nacional”, en la que no existe
una identificación, pues los grupos subalternos no están integrados con un
proyecto de nación, sino que más bien se mantienen al margen de toda cuestión
social: educación, salud, tierras, derechos laborales, entre otros. La
identidad de la cultura popular (marcada por una inmensa mayoría) será la que
irá abarcando terreno poco a poco, hasta
convertirse en cultura de masas y posteriormente cultura nacional.
Identidad popular
La definición que Ileana Rodríguez escribe una
cita de Gramsci en la que hace
referencia a los sujetos subalternos en
relación con un grupo marginado; según
él, “Un grupo subalterno es aquel que
todavía no cobra conciencia de su fuerza
y posibilidades de desarrollo político”
(2009, p 256). La referencia anterior hace alusión a un colectivo sin
conciencia de clase, los cuales han caído en la pasividad dentro de un sistema dominante que predica su ideología de
dominación mediante sus aparatos ideológicos o bien mediante la represión, es
así como la identidad, la ideología y el sistema político se mantiene consensuados aunque sea por la
fuerza y la ignorancia. Gramsci
define la hegemonía
como
una forma de dominación en la cual la coerción y la violencia no desaparecen, pero
sí coexisten con formas de aceptación
del poder y la dominación más o menos voluntarias o consensuales por parte de
los sujetos subalternos(p.124). Vale la
pena recordar las máximas de George Orwell (1987) cuando estableció “La guerra
es la paz” para referirse a los esfuerzos del Estado por mantener el estatus.
“La ignorancia es la fuerza” (p. 2) esto
porque la educación no es prioridad,
pues interesa más que el individuo no cuestione, sino que solo obedezca.
Los
ideales sandinistas surgen así como una alternativa visionaria en contra de los
ideales hegemónicos, sus primeros esfuerzos se centraron en la educación como
medio de liberador de pensamiento y por ende se establecen así las bases para una conciencia de clase que irá
tomando fuerza y desplazando las visiones
de identidad nacional propuestos por la hegemonía. Nicaragua aparece
entonces como una región de identidades heterogénea y en conflicto permanente,
no obstantes los métodos impositivos y represivos de la clase hegemónica llegan
a puntos extremos de violencia, desatando así el descontento general. Al
respecto Omar Cabezas ejemplifica algunos métodos utilizados por el gobierno
contra los opositores:
Les rompieron el camastro de
madera, les quebraron la mesa, sus huacales, sus ollas de barro, los sacaron a empellones, y los amarraron a un árbol a los
dos ancianitos, y una vez amarrados, los mataron a golpes, luego sacaron al
niño de tres meses de las ruinas de la casa
y lo empezaron a tirar para arriba; cuando el niño venía cayendo para el suelo, ponían la bayoneta calada en los
fusiles, para que el niño quedara ensartado allí (1982, p 115)
La conciencia de clase en función de la solidaridad de
los grupos marginados y la lucha por una igualdad real y una vida digna en
contra del sistema imperialista es lo que lleva al frente sandinista a tomar
fuerza, su consigna “patria o muerte” revive el espíritu revolucionario que
acompañaron otras campañas de reivindicaciones sociales como el caso de México
o Cuba, donde los grupos una vez marginados pasaron a tomar un papel
protagónico, cuyas voces y
discursos permitieron forjar identidades
nacionales e incluso ir más allá de sus fronteras hasta crear un imaginario de
una Latinoamérica unida y en solidaridad frente a las luchas sociales. Según
Elisa Trejos (1990) América Latina inicia su propio descubrimiento por el
impacto que genera en el movimiento popular la ruptura del mito del gigante
invencible.(p. 30). Dichos gigantes
estuvieron constituidos por los poderes
o gobiernos de influencia imperialista y neoliberal.
El frente sandinista recibe gran apoyo y su pueblo se
empieza a reconocer a nivel internacional por su resistencia, a ella se suman
artistas e intelectuales. La poesía de Ernesto Cardenal y en especial la música,
vendrían a ser elementos primordiales. Mejía Godoy contribuyó de gran manera en
la conformación de una visión cultural en función del marginado, mediante
historias de personajes cotidianos, los cuales están inmersos en una sociedad
llena de necesidades y carencias, no obstante su situación no los sume en la
tristeza, sino que son sujetos que sobreviven diariamente, apoyan a sus
familias y por supuesto luchan en contra del régimen.
"El
son nuestro de cada día" de Carlos Mejía Godoy, eso era como agua fresca,
porque nos demostraba que no estábamos solos, cuando oíamos a Carlos Mejía
Godoy cantando. Ese fue un alimento permanente. /…/ todos los días a las seis
de la tarde en el campamento; nos concentrábamos en diferentes radios que había
y nos juntábamos ahí a oír "El son nuestro de cada día" y la música y
la mazurquita y las palabras de Carlos, eso fue para nosotros un aliciente
permanente que nos ayudaba a llevar esa vida.(p. 57)
La
música popular permite la aparición de nuevas voces y discursos que sirven para
reforzar y representar la identidad
popular del pueblo, sus tradiciones, costumbres, luchas y por supuesto su compromiso revolucionario
para con la patria, dichas canciones reflejaban la figura del espíritu
nicaragüense y los valores que les representan.
Al
respecto se expone la letra de la canción “Quincho Barrilete” de Mejía Godoy.
Mientras su mama se penquea en la rebusca
Quincho se faja como todo un tayacán
mañana y tarde vende bolis en los buses
para que puedan sus hermanos estudiar.
Que viva Quincho, Quincho Barrilete,
héroe infantil de mi ciudad,
que vivan todos los chavalos de mi tierra,
ejemplo vivo de pobreza y dignidad.
Que viva Quincho, Quincho Barrilete
su nombre, no se olvidará,
porque en las calles, plazas, parques y barriadas
el pueblo lo repetirá.
Joaquín Carmelo viene a ser solo un membrete
que le pusieron en la pila bautismal,
pero su nombre de combate es Barrilete
le cae al pelo, con su personalidad.
Allá en el Open, vive desde el terremoto,
a hacer lechuzas este Quincho es un campeón,
por un chelín, te hace un cometa prodigioso
para ponerle un telegrama al colochón.
El tiempo sigue, incontenible, su camino
y el chavalito que vivió en el Open tres
no volverá a ponerse más pantalón chingo
ni la gorrita con la visera al revés.
Un día va a enrrollar la cuerda del cometa
y muy feliz mirando al sol se marchará
enfrentará las realidades de su pueblo
y con los pobres de su patria luchará.
Quincho se faja como todo un tayacán
mañana y tarde vende bolis en los buses
para que puedan sus hermanos estudiar.
Que viva Quincho, Quincho Barrilete,
héroe infantil de mi ciudad,
que vivan todos los chavalos de mi tierra,
ejemplo vivo de pobreza y dignidad.
Que viva Quincho, Quincho Barrilete
su nombre, no se olvidará,
porque en las calles, plazas, parques y barriadas
el pueblo lo repetirá.
Joaquín Carmelo viene a ser solo un membrete
que le pusieron en la pila bautismal,
pero su nombre de combate es Barrilete
le cae al pelo, con su personalidad.
Allá en el Open, vive desde el terremoto,
a hacer lechuzas este Quincho es un campeón,
por un chelín, te hace un cometa prodigioso
para ponerle un telegrama al colochón.
El tiempo sigue, incontenible, su camino
y el chavalito que vivió en el Open tres
no volverá a ponerse más pantalón chingo
ni la gorrita con la visera al revés.
Un día va a enrrollar la cuerda del cometa
y muy feliz mirando al sol se marchará
enfrentará las realidades de su pueblo
y con los pobres de su patria luchará.
Quincho
es un niño que desde pequeño lucha
contra la adversidad de su condición, él es independiente y trabaja para ayudar
a los demás y cuando crezca seguirá ayudando a los otros, pero esta vez a
través de la disidencia y la lucha rebelde. Quincho es entonces un prototipo
del ciudadano ideal, quien ha estado siempre en contacto con su pueblo y que
comparte los ideales revolucionarios de ayuda, sacrificio y lucha. Omar Cabezas
en su testimonio denominó estos valores como propios de un hombre nuevo, es
decir, de alguien que va más allá y pelea por él y por los demás. Estos
discursos incitaban motivación para los nuevos reclutas del frente sandinista y
reforzaba sus convicciones revolucionarias.
El hombre nuevo
está ahí, en el plusesfuerzo. Está ahí donde el hombre normal empieza a dar más
que el hombre normal. Donde el hombre
empieza a dar más que el común de los hombres. Cuando el hombre empieza a olvidarse
de su cansancio, a olvidarse de él /…/
Aquí se empieza a
formar el hombre nuevo, porque el Frente tiene que ser una organización de
hombres nuevos que cuando triunfen puedan generar una sociedad de hombres
nuevos... (Cabezas,1982p. 50)
Las perspectivas y teorías socialistas serían posteriormente compartirían con los campesinos
e indígenas para promover los ideales en
común. Sebastiaan Faber (2009) Dado
que, para Marx, la ideología está
arraigada en una realidad social, su superación implica la transformación
práctica de esa misma realidad (p. 149).
Las transformaciones sociales y políticas de las que Marx
hablaba solo serían posibles a través de la praxis y la acción, esto se
lograría mediante la lucha armada y el apoyo de un pueblo educado y
comprometido con la causa socialista.
En los ranchos, de
noche, entre café negro y café negro, entre
plática y plática, abordábamos los problemas económicos que tenían y a
través de las conversaciones se iba
fortaleciendo mi amistad con ellos; al consolidar una relación, mi interés era traducir esa
relación y darle contenido político y
viceversa, hacer que la relación política contribuyera a cimentar una
relación personal.(Cabezas: 1983, p.
110)
De un
modo lento y efectivo se logra cultivar toda ideología, que termina venciendo a la ideología neoliberal, los procesos
estatales de represión se suman a las deficientes políticas sociales, ello fue
creando el descontento del pueblo,
además del odio y los deseos de venganza
la contra revolucionaria, quienes llevaron una alternativa de cambio al marginado y crearon más conexiones con el
pueblo, hasta llegar a conformar una identidad propia, nacida desde abajo, que
fue creciendo y transformando el
pensamiento popular. Al respecto se cita: “Una lucha que moviliza todas las
capas del pueblo, que expresa las intenciones y las impaciencias del pueblo /…/
es necesariamente victoriosa” (Segundo congreso de escritores y artistas
negros: 1959, 225). De ese modo, triunfo de toda lucha revolucionaria traerá
consigo un nuevo orden en cuanto a las condiciones de desarrollo social y
político, y propiciará un ascenso a la producción cultural, que se nutrirá con
los valores populares y los ideales sociales nacidos durante el proceso de lucha y liberación.
Este
nuevo pensamiento que fue creciendo en las periferias se amplió hasta llegar a
los centros urbanos, es decir que la lucha ya no era solo en las montañas o en
el campo, sino que había llegado a los centros de poder. Posterior a la
revolución los ideales populares (propios de los grupos subalternos) logran su
reivindicación y se convierten en parte fundamental de la identidad nacional,
junto con su ideología, esto a partir de los procesos de identificación y toma
de conciencia.
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