viernes, 1 de mayo de 2020


Fealdad-belleza: un análisis de opuestos  a partir de la inversión del mito de Narciso en el cuento  “El cumpleaños de la infanta” de Óscar Wilde.

Vivirá hasta una edad avanzada, mientras nunca se conozca a sí mismo.
 Ovidio (Metamorfosis)


A lo largo del tiempo los cánones de estética y belleza han sido privilegiados por las diferentes culturas y cada una se ha formado un estereotipo entorno a una  imagen física que debe ser aceptada por la mayoría, de ese modo, todo aquel que no encaje en dichas perspectivas,  será socialmente apartado  y marginado, no obstante fealdad y belleza constituyen dos elementos opuestos de una misma  balanza, los cuales en su punto más extremo guardan una relación de tragedia y muerte.  Este planteamiento será analizado en el mito de Narciso (que muestra el punto máximo de la belleza física) y en el  cuento “El cumpleaños de la infanta” de Óscar Wilde, el cual  constituye una versión sustancialmente opuesta, cargada de emociones y sentimientos que invitan a adentrarse en los pesares del personaje principal, así como a reflexionar en torno a la moral social y sus valores artificiales.
En el mundo literario existen personajes que trascienden más allá del tiempo, cuyas historias son fuente de inspiración para muchos intelectuales. El mito de Narciso es un ejemplo de ello, él representa la perfección de la belleza física y asimismo las consecuencias que acarrea el ego. Por otro lado, Óscar Wilde, consiente del agotamiento de los cánones de la belleza, decide retomar  este intertexto y lo desarrolla de manera opuesta en el  cuento “El cumpleaños de la infanta”, (tal como su contemporánea Mery Shelley lo hizo con su “Frankenstein”, Brand Stoker con “Drácula” o Goya con sus grabados) el cual muestra a un personaje completamente grotesco (enano, jorobado, de piernas retorcidas) para representar el límite de la fealdad y a la vez efectuar una crítica social a los estereotipos y a la moral de la sociedad burguesa.   
Los personajes de ambos textos representan puntos máximos de perfección e imperfección, cuyas historias son aleccionantes. Otros puntos en común son los siguientes: el despertar emociones y su muerte por el reflejo e impresión  de sí mismos.   
Despertar emociones
Debido a su condición de arquetipos ambos personajes inspiraran emociones diferentes. Por un lado Narciso tiende a atraer con su imagen agraciada y perfecta, de solo verlo, las ninfas del bosque quedaban prendadas con su belleza. Un amor extremo, pero no correspondido nació así por parte de la ninfa Eco, después se transformó en obsesión y terminó en depresión,  ello la condujo a la muerte. 
“Y Eco…!adios¡ cayendo enseguida sobre el césped, rota de amor. Las nayádes, sus hermanas, le lloraron amargamente mesándose las doradas cabelleras. Las dríadas dejaron romperse en el aire sus lamentaciones. Pues bien: a los llantos y lamentaciones contestaba Eco… cuyo cuerpo no se pudo encontrar”  (Mitología universal, 24)

Sobre esa actitud de rechazo e indiferencia de Narciso cabe destacar las palabras de Shakespeare al inicio de su libro Macbeth, quien dice lo siguiente: “lo bello es feo, lo feo es bello”(Umberto Eco). Es precisamente en el cuento “El cumpleaños de la infanta”  donde se constata esa expresión, pues aquí el enano si bien produce emociones burlescas y de mofa por su aspecto físico, la verdad es que es una criatura interiormente humilde y bondadosa; tal como dijo Antoine de Saint-Exupéry: “lo realmente valedero está oculto a nuestros ojos”.
Sin embargo, los pájaros amaban al enanito. Lo habían visto bailando en la selva, como un duendecillo detrás de los torbellinos de hojas, o acurrucado en el hueco de la vieja encina, compartiendo sus nueces con las ardillas, y no les importaba en absoluto que no tuviese esos rasgos que los humanos consideran belleza.   Para ellos, el enano no era en absoluto feo. El mismo ruiseñor que canta tan dulcemente en los bosques de naranjos, no es muy hermoso que digamos. Además el enanito había sido muy bueno con ellos…(Wilde, 2010:81)

En el bosque el enano era querido y admirado por su forma de ser, pero después es llevado al mundo humano, donde  está fuera de su contexto y por ende es vulnerable, pues se expone a una sociedad burguesa moralmente enferma, que se aprovecha de su inocencia y lo usa solo como material de entretenimiento, cuya figura solo es valorada en función del ridículo y las risas que pueda causar a los ignorantes y prejuiciosos espectadores. Al contrario del bosque, aquí en el mundo “civilizado”  él será valorado por su  imagen,  es decir por sus rasgos monstruosos que causan admiración y a la vez gracia.
Pero lo más divertido de la fiesta, lo mejor de todo sin duda alguna, fue la danza del enanito. Cuando apareció en la plaza tambaleándose sobre sus piernas torcidas y balanceando su enorme cabezota deforme, los niños estallaron en ruidosas exclamaciones de alegría. (2010:77)

Mientras que Narciso es aceptado por su gran belleza, el enano es rechazado y criticado por todos:
-¡Qué cosa tan horrible! -aullaron las calceolarias-. Es contrahecho y rechoncho, y no puede haber mayor desproporción entre su cabeza y sus piernas. Si se nos llega a acercar va a conocer nuestros pelitos urticantes.(2010:80)

Muerte
El punto clímax de ambas historias guardan una relación trágica, pues los personajes principales mueren al ver su reflejo, Narciso se observa sobre las aguas de una fuente y el enano lo hace ante un espejo.
El destino de Narciso estaba pronosticado por Tiresias, pues según el adivino, este moriría el día en que viese su propio reflejo. Su madre Liriope al escuchar tales augurios optó por criar a su hijo en el bosque, fuera de los peligros de conllevaba  la convivencia humana. Así Narciso creció sin preocupaciones por su imagen, ignorando todo aquello que los hombres llaman belleza y fue hasta un desdichado día  que  volvía de caza cuando vio su imagen en una fuente, dicho reflejo le causó tanta impresión que no pudo dejar de observarla, y el inconveniente de ser tan solo un reflejo le causó gran tristeza y con ella la muerte.
La muerte del enano sucede así mismo por la contemplación de su imagen, solo que los sentimientos que va a producir  ese reflejo  en sí mismo serán inversos, si Narciso sintió admiración, él sentirá lástima y depresión.
El enano igual que Narciso es criado en un bosque (fuera de las reglas y vanidades humanas), en ese espacio primario, natural y benigno posee plena libertad, su inocencia y bondad hace que sea un miembro admirado y amado por los demás animales.  Ese bosque como parte de un todo, reflejará la armonía interna, la perfección  y la  sana convivencia de todos los seres que habitan en él.  Sucederá lo contrario cuando el enano sale  del bosque hacia un contexto de humano de  vanidad absoluta: mundo artificial, rutilante, de cánones estéticos y juicios de valor. Allí abunda la riqueza y la desigualdad. El espejo que encuentra el enano representará esa necesidad estética del hombre por sentirse bello y amado.
Desde que el personaje entra al castillo comienza a contrastar con todo lo que le rodea:
De todas las habitaciones donde ya había estado, esta era la más espléndida y hermosa. Las paredes estaban tapizadas de damasco rojo, salpicado de pájaros y flores de plata; los muebles eran de plata maciza y ante las dos enormes chimeneas, se abrían dos grandes pantallas, con pavos reales y papagayos de hilo de oro bordado en relieve…y la Venus de plata, en pie bajo los rayos del sol, extendía los brazos a otra Venus tan hermosa como ella.(2010:89)

Admirado de tanta belleza se encuentra al fin con el espejo, ignorando aquel reflejo que jamás había visto,  el personaje vacila por un momento hasta que consternado se da cuenta de que efectivamente era su propia imagen. Más allá de reflejar su verdadero ser, el espejo solo mostró su forma física, la cual difería notablemente de las proporciones aceptadas por la colectividad.
Cuando al final la verdad se abrió paso en su mente, el enano lanzó un aullido, un grito de desesperación, y cayó al pavimento sollozando. ¡Ese ser deforme y jorobado, de aspecto horrible y grotesco, era él! ¡Era él mismo, él era el monstruo, y era de él de quien se habían reído todos los muchachos... y la princesita, en cuyo amor creyera... ella también se había burlado de su fealdad, había hecho mofa de sus piernas torcidas! ¿Por qué no lo habían dejado en el bosque, donde no había espejo que le mostrara su horror? ¿Por qué no lo había matado su padre antes de permitir que se burlaran de él? Lloró lágrimas quemantes. (2010: 90)

De ese modo el enano muere por su propia impresión, que le produce impotencia, horror y depresión. Este personaje reflejará así una crítica no solo a las concepciones humanas de proporción y belleza, sino también a todo un  constructo social de mercado y consumo que tiende a marginar sin fundamento todo aquello que se mantenga al margen de las normas impuestas. El fallecimiento del enano representa la muerte social de muchos individuos, colectivamente rechazados por un  mundo de valores artificial.
El mito del Narciso es inagotable y Óscar Wilde al invertir las preceptivas del mito en “El cumpleaños de la infanta”  le otorga un nuevo significado acorde con su contexto y los problemas de su época.




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Bibliografía


Dumas, Alejandro. (2007). Historia de la fealdad. España, Barcelona. Editorial: Lumen.

Chavalier, Jean y Gheerbrant, Alain. (2009). Diccionario de símbolos. 2°ed. España, Barcelona. Editorial: Herder.

Wilde , Oscar. (2010) El fantasma de Canterville y otros relatos. México D.F. Editorial: Época S.A.

 Mansur, Juan Carlos. (2011). Belleza y formación en el pensamiento de Platón.

Cotterell, Arthur (comp.). (2004). Enciclopedia de Mitología Universal. España, Barcelona. Editorial: Panagon


Shakespeare, William. (2003). Macbeth.  Editorial: España, Barcelona. Espasa libros.


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