De olvido siempre gris
Mario Benedetti
No ves que vengo de un país
de olvido siempre gris
Cátulo Castillo
Los cautos vencedores
no morirán de contrición precoz
a medianoche marcan y celebran
el palmo conquistado a la memoria
y los ex centinelas
vigilan como siempre el horizonte
donde apenas transcurren
barquitos y delfines
¿dónde empezó la trampa?
¿en los adioses? ¿en las bienvenidas?
en la feria se venden los perdones
son de segunda mano y tan usados
que se les ve la sangre en las hilachas
los cautos vencedores
cumplen su vida familiar sin ruido
aunque en la esquina vibren
los calambres del viento
y sin embargo en el desván de alarmas
están aún las claves de los cuerpos
y otros juguetes rotos
en tanto los vencidos
emergen de su canon de rencores
hilvanan ritos como perlas
inauguran orfeones de silencio
y empiezan a cavar criptas de fango
donde salvar la última y precaria
felicidad posible
pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor de la muerte
y confían / a quien quiera escucharles
que las culpas ya pasaron de moda
el olvido es piadoso
y también nauseabundo
por eso en los vulgares
despeñaderos de la historia patria
siempre hay algún barranco clandestino
donde los vencedores
vomitan sus olvidos
de olvido siempre gris
Cátulo Castillo
Los cautos vencedores
no morirán de contrición precoz
a medianoche marcan y celebran
el palmo conquistado a la memoria
y los ex centinelas
vigilan como siempre el horizonte
donde apenas transcurren
barquitos y delfines
¿dónde empezó la trampa?
¿en los adioses? ¿en las bienvenidas?
en la feria se venden los perdones
son de segunda mano y tan usados
que se les ve la sangre en las hilachas
los cautos vencedores
cumplen su vida familiar sin ruido
aunque en la esquina vibren
los calambres del viento
y sin embargo en el desván de alarmas
están aún las claves de los cuerpos
y otros juguetes rotos
en tanto los vencidos
emergen de su canon de rencores
hilvanan ritos como perlas
inauguran orfeones de silencio
y empiezan a cavar criptas de fango
donde salvar la última y precaria
felicidad posible
pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor de la muerte
y confían / a quien quiera escucharles
que las culpas ya pasaron de moda
el olvido es piadoso
y también nauseabundo
por eso en los vulgares
despeñaderos de la historia patria
siempre hay algún barranco clandestino
donde los vencedores
vomitan sus olvidos
Las teorías marxistas en función de la lucha de clases y la realidad
latinoamericana en la primera mitad del siglo XX, expuestas en el poema “De
olvido siempre gris” de Mario Benedetti
Cuando se habla de la historia de
Latinoamérica es difícil no asimilarla en su conjunto como una tierra sobreexplotada
por los poderes extranjeros, primeramente por Europa y su inquisición, quienes masacraron
a los habitantes de esta región, para posteriormente arrebatarles de forma
indiscriminada todas las riquezas que poseían sus tierras. Según Eduardo
Galeano (1985:6) Nuestra derrota estuvo siempre implícita en
la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para
alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos .Seguidamente llegó Estados
Unidos, otro enemigo con las mismas intenciones, solo que con estrategias
distintas y con aliados estratégicos en los diferentes países de nuestro orbe.
El poema “De olvido siempre gris” muestra
una realidad común en nuestro continente: el problema de la disparidad entre
clases sociales; dicha diferencia remite no solo a la gran brecha que separa a
los países del primer mundo del nuestro, sino también a la clase burguesa que controla
todo el aparato institucional y los medios de producción, en comparación con el
pueblo en general (clase obrera).
El poema presenta un mundo
donde se da una relación meramente capitalista, allí unos son poseedores y los
otros desposeídos en todo el sentido de la palabra. Al respecto Marx refiere: en la relación entre capitalista y
asalariado el primero desempeña el papel de dueño y el segundo el de servidor, es
mediante un contrato por el cual no sólo se pone el asalariado al servicio del
capitalista y por consiguiente bajo su dependencia, sino que hasta ha
renunciado a todo derecho de propiedad sobre su propio producto (1976: 248).
El poema contrapone a dos clases sociales y las caracteriza.
Dichos opuestos se muestran en el siguiente esquema, en donde los “vencidos” representan
el pueblo o proletariado y los “vencedores” son los burgueses.
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El esquema anterior muestra las dos
caras de una sociedad capitalista, en donde el sufrimiento y la miseria de una
mayoría sirven para satisfacer sobremanera los lujos de una minoría. Al
respecto Eduardo Galeano (1985: 7), refiriéndose a la realidad latinoamericana,
menciona: Hay sesenta millones de
campesinos cuya fortuna asciende a veinticinco centavos de dólar por día; en el
otro extremo los proxenetas de la desdicha se dan el lujo de acumular cinco mil
millones de dólares en sus cuentas privadas de Suiza o Estados Unidos, y
derrochan en la ostentación y el lujo estéril.
El
poema inicia refiriéndose a los
gobernantes, quieres representan a la burguesía dominante, y hace énfasis en su
posición socialmente privilegiada.
“pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor a la
muerte”
El poema inicia colocando a
los “vencedores” en una posición de superioridad, es decir, ellos controlan
todo el aparato institucional y asimismo poseen el control sobre la economía,
por ello la distinción aquí va a estar
marcada por el capital, y en nuestra sociedad el que tiene el mayor capital es
el que tiene el poder, no obstante para mantener ese dominio se necesitan leyes
que favorezcan el libre mercado, así como mecanismos de represión que ayuden a
mantener el orden del sistema y con ello el aumento de la brecha social. Al
respecto el poema refiere:
Los cautos vencedores
no morirán de contrición precoz
a medianoche marcan y celebran
el palmo conquistado a la memoria
y los ex centinelas
vigilan como siempre el horizonte
no morirán de contrición precoz
a medianoche marcan y celebran
el palmo conquistado a la memoria
y los ex centinelas
vigilan como siempre el horizonte
En la cita anterior menciona también a los “centinelas vigilando el horizonte”, con
ello se da una idea de protección y un control,
es decir, refiere a un ejército, que es la base de la represión de todo sistema
liberal, el cual debe ser vigilante y represivo, puesto que el miedo es una de
las tantas arma que los gobernantes aplican contra el pueblo indefenso, las
otras son la ideología y la ignorancia.
Sobre esto George
Orwell en su libro “1984” (1987: 2) había acertado al mencionar que “La guerra es la paz” para referirse a que los soldados sirven a los
intereses del gobierno y dan la idea de impartir justicia. “La
libertad es la esclavitud”, para
reflejar la falsedad de los ideales capitalistas de justicia e igualdad. “La ignorancia es la fuerza”, esto porque la educación no es prioridad, pues interesa más que el
individuo no cuestione, sino que solo obedezca.
El poema menciona asimismo a los otros actores sociales, es decir, los
“vencidos” que representan a una mayoría desposeída y olvidada, cuyas fuerzas y
recursos son adsorbidos por un sistema capitalista que favorece a los
burgueses, quienes ven a los individuos tan solo como material de trabajo y
consumidores:
en tanto los vencidos
emergen de su canon de rencores
hilvanan ritos como perlas
inauguran orfeones de silencio
y empiezan a cavar criptas de fango
donde salvar la última y precaria
felicidad posible
emergen de su canon de rencores
hilvanan ritos como perlas
inauguran orfeones de silencio
y empiezan a cavar criptas de fango
donde salvar la última y precaria
felicidad posible
En la cita anterior se percibe un
panorama deprimente, estos actores sociales se ubican en un punto inferior, el
yo lírico los asocia con el silencio, la tristeza y hasta con la muerte.
Es claro que el yo lírico en un espíritu sensible que está inmersa
sociedad neoliberal, él es consciente del problema social que está viviendo no
solo su país, sino también toda la región. Nunca ha existido una prosperidad
real para este pueblo. Según Eduardo Galeano (1985: 6) Entre los doscientos ochenta millones de latinoamericanos hay, a
fines de 1970, cincuenta millones de desocupados o sub-ocupados y cerca de cien
millones de analfabetos; la mitad de los latinoamericanos vive apiñada en
viviendas insalubres.
Es extendido en todo el orbe latinoamericano la imagen de una creciente
población desposeída, que no se les permite ascender socialmente, pues sus
salarios son de subsistencia y el gobierno capitalista no ofrece garantías
sociales como educación, salud, trabajo digno o subsidios. Por ello los pobres
son cada vez más pobres. América Latina
es fiel reflejo de esta realidad, sus índices de desarrollo económico son
altos, pero a pesar de eso la pobreza no disminuye, sino más bien aumenta cada
día más. Sobre este tema y poniendo como ejemplo a Haití, Galeano menciona lo
siguiente:
Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. Allí hay más
lavapiés que lustrabotas: niños que a cambio de una moneda lavan los pies de
clientes descalzos, que no tienen zapatos para lustrar. Los haitianos viven, en
promedio, poco más de treinta años. De cada diez haitianos, nueve no saben leer
ni escribir. Para el consumo interno, se cultivan las ásperas laderas de las
montañas. Para la exportación, los valles fértiles: las mejores tierras se
dedican al café, al azúcar, al cacao y otros productos que requiere el mercado
norteamericano /…/ Son por supuesto, productos de exportación; y, por supuesto,
también se exportan las ganancias, una vez deducida la parte que corresponde a
los administradores del terror (1985: 225)
Como se puede ver, los mecanismos económicos de la burguesía no
favorecen en lo más mínimo al pueblo ni ofrece oportunidades de prosperidad o
desarrollo. Estamos aquí frente a un olvido total, los dirigentes olvidan por qué fueron elegidos, así como sus
promesas de campaña, por ello en lugar de procurar el progreso integral de sus países y la justicia social, buscan favorecer sus
propios intereses y los de su clase. Precisamente este “olvido” va a ser el motivo del poema, con el mismo se alude a los “vencedores”, para resaltar su
indiferencia e hipocresía, pues todas las promesas de desarrollo y equidad que
hacen los gobernantes en campaña política se las lleva el viento y el pueblo
sigue esperando; por ello “el olvido es siempre gris”. Al respecto se mencionan
los siguientes versos:
pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor de la muerte /…/
ásperamente olvidan el olor de la muerte /…/
por eso en los
vulgares
despeñaderos de la historia patria
siempre hay algún barranco clandestino
donde los vencedores
vomitan sus olvidos
despeñaderos de la historia patria
siempre hay algún barranco clandestino
donde los vencedores
vomitan sus olvidos
El poema expone un panorama pesimista, en
cuanto a lo que concierne al asunto social y político, que no es para menos,
pues si nos ubicamos a mediados de siglo XX en Uruguay (país de origen del
autor) se percata el ambiente hostil y represivo del sistema. Al respecto Galeano menciona:
Para
obtener trabajo o conservarlo, en Uruguay, es preciso contar con el visto bueno
de los militares. En un país donde tan difícil resulta conseguir empleo fuera
de los cuarteles y las comisarías, esta obligación no sólo sirve para empujar
al éxodo a buena parte de los trescientos mil ciudadanos fichados como
izquierdistas. También es útil para amenazar a los restantes. (232)
Y por si eso no fuera suficiente, la represión y el control no es solo
armado, sino que también se utiliza el espionaje para reconocer posibles fuentes
de ideologías socialistas:
Suman cien mil los policías y los soldados en
Uruguay, pero también suman cien mil los informantes. Los espías trabajan en
las calles y en los cafés y en los ómnibus, en las fábricas y los liceos, en
las oficinas y en la Universidad. (233)
El autor se encuentra en un
contexto suramericano, donde las
ideologías socialistas y capitalistas están en eterno conflicto. Por un
lado el liberalismo se trata de imponer a la fuerza con ayuda de Estados Unidos
y el comunismo adquiere cierta influencia debido a que las mayorías marginadas
(trabajadores, desempleados) comienzan a
hacer conciencia sobre su situación y exigen un cambio; sin embargo, el sistema
capitalista a través del dinero y los
engaños logran controlar todos los aparatos estatales, entre ellos el ejército
y la policía, quienes son los encargados de mantener el estatus. Al respecto de
este contexto Eduardo Gudynas menciona:
Las ideas
neoliberales están ampliamente difundidas en América Latina. La influencia más
fuerte ha sido seguramente en Chile /…/ pero la gestión estatal está
fuertemente influenciada por estas ideas en otros países, en especial
Argentina, Bolivia, México, Uruguay y Venezuela. La misma perspectiva está
detrás de las refirmas en marcha en países como Colombia o Nicaragua. (1999:3)
El yo lírico toma una postura de defensa
hacia el pueblo y critica la inequidad del sistema, así como la actitud de los
gobernantes: su indiferencia e individualismo. Al mostrar los falsos valores de
los dirigentes, el hablante lírico
quiere que haya una toma de conciencia y por consiguiente una lucha
ideológica y práctica contra los organismos represivos de la sociedad; este es
el sentido último de toda literatura socialista. Al respecto Gallas (1977: 124)
menciona la siguiente cita de Balzac: El
espíritu del partido es el principio ideológico básico del método artístico de
la literatura socialista. Asimismo Gorki [(autor proletario) citado por el
mismo autor] resalta el poder de la palabra en la literatura y su carácter de
exorcizar y estremecer. (1977:121)
Bibliografía
Marx, Carlos. 1976. El capital.
México D.F. Editorial: Anaya Editores S.A.
Gudynas, Eduardo. 1999. La
privatización de la vida: América Latina ante las nuevas políticas
ambientales neoliberales. Pasos, 81, 2-15.
Galeano, Eduardo. 1985. Las venas
abiertas de América Latina. Cuadragésimo primera edición. México
D.F. Editorial: Siglo XXI.
Orwell, George.1987. 1984. Octava edición. Barcelona. Editorial: Destino.
Gallas, Helga. 1977. Teoría marxista de la literatura.
Segunda edición. México D.F. Editorial:
Siglo
XXI.
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