viernes, 1 de mayo de 2020

Análisis del poema “De olvido siempre gris” de Mario Benedetti.


De olvido siempre gris
Mario Benedetti

No ves que vengo de un país
de olvido siempre gris

Cátulo Castillo


Los cautos vencedores
no morirán de contrición precoz
a medianoche marcan y celebran
el palmo conquistado a la memoria
y los ex centinelas
vigilan como siempre el horizonte
donde apenas transcurren
barquitos y delfines
¿dónde empezó la trampa?
¿en los adioses? ¿en las bienvenidas?
en la feria se venden los perdones
son de segunda mano y tan usados
que se les ve la sangre en las hilachas
los cautos vencedores
cumplen su vida familiar sin ruido
aunque en la esquina vibren
los calambres del viento
y sin embargo en el desván de alarmas
están aún las claves de los cuerpos
y otros juguetes rotos
en tanto los vencidos
emergen de su canon de rencores
hilvanan ritos como perlas
inauguran orfeones de silencio
y empiezan a cavar criptas de fango
donde salvar la última y precaria
felicidad posible
pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor de la muerte
y confían / a quien quiera escucharles
que las culpas ya pasaron de moda
el olvido es piadoso
y también nauseabundo
por eso en los vulgares
despeñaderos de la historia patria
siempre hay algún barranco clandestino
donde los vencedores
vomitan sus olvidos





 Juan Ulate O


Las teorías marxistas en función de la lucha de clases y la realidad latinoamericana en la primera mitad del siglo XX, expuestas en el poema “De olvido siempre gris” de Mario Benedetti 
            Cuando se habla de la historia de Latinoamérica es difícil no asimilarla en su conjunto como una tierra sobreexplotada por los poderes extranjeros, primeramente por Europa y su inquisición, quienes masacraron a los habitantes de esta región, para posteriormente arrebatarles de forma indiscriminada todas las riquezas que poseían sus tierras. Según Eduardo Galeano (1985:6)   Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos .Seguidamente llegó Estados Unidos, otro enemigo con las mismas intenciones, solo que con estrategias distintas y con aliados estratégicos en los diferentes países de nuestro orbe.
            El poema “De olvido siempre gris” muestra una realidad común en nuestro continente: el problema de la disparidad entre clases sociales; dicha diferencia remite no solo a la gran brecha que separa a los países del primer mundo del nuestro, sino también a la clase burguesa que controla todo el aparato institucional y los medios de producción, en comparación con el pueblo en general (clase obrera).
 El poema presenta un mundo donde se da una relación meramente capitalista, allí unos son poseedores y los otros desposeídos en todo el sentido de la palabra. Al respecto Marx refiere: en la relación entre capitalista y asalariado el primero desempeña el papel de dueño y el segundo el de servidor, es mediante un contrato por el cual no sólo se pone el asalariado al servicio del capitalista y por consiguiente bajo su dependencia, sino que hasta ha renunciado a todo derecho de propiedad sobre su propio producto (1976: 248).
                El poema contrapone a dos clases sociales y las caracteriza. Dichos opuestos se muestran en el siguiente esquema, en donde los “vencidos” representan el pueblo o proletariado y los “vencedores” son los burgueses.
Vencidos

Rencores
Silencio
Fango
Infelicidad
 
Vencedores

Celebran
Vigilan
Olvidan

 
 




            El esquema anterior muestra las dos caras de una sociedad capitalista, en donde el sufrimiento y la miseria de una mayoría sirven para satisfacer sobremanera los lujos de una minoría. Al respecto Eduardo Galeano (1985: 7), refiriéndose a la realidad latinoamericana, menciona: Hay sesenta millones de campesinos cuya fortuna asciende a veinticinco centavos de dólar por día; en el otro extremo los proxenetas de la desdicha se dan el lujo de acumular cinco mil millones de dólares en sus cuentas privadas de Suiza o Estados Unidos, y derrochan en la ostentación y el lujo estéril.
            El poema inicia refiriéndose a  los gobernantes, quieres representan a la burguesía dominante, y hace énfasis en su posición socialmente privilegiada.

“pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor a la muerte”


 El poema inicia colocando a los “vencedores” en una posición de superioridad, es decir, ellos controlan todo el aparato institucional y asimismo poseen el control sobre la economía, por ello la distinción aquí  va a estar marcada por el capital, y en nuestra sociedad el que tiene el mayor capital es el que tiene el poder, no obstante para mantener ese dominio se necesitan leyes que favorezcan el libre mercado, así como mecanismos de represión que ayuden a mantener el orden del sistema y con ello el aumento de la brecha social. Al respecto el poema refiere:

Los cautos vencedores
no morirán de contrición precoz
a medianoche marcan y celebran
el palmo conquistado a la memoria
y los ex centinelas
vigilan como siempre el horizonte

   En la cita anterior menciona también  a los “centinelas vigilando el horizonte”, con ello se da una idea de  protección y un control, es decir, refiere a un ejército, que es la base de la represión de todo sistema liberal, el cual debe ser vigilante y represivo, puesto que el miedo es una de las tantas arma que los gobernantes aplican contra el pueblo indefenso, las otras son la ideología y la ignorancia.
Sobre esto George Orwell en su libro “1984” (1987: 2) había acertado al mencionar queLa guerra es la paz” para referirse a que los soldados sirven a los intereses del gobierno y dan la idea de impartir justicia. “La libertad es la esclavitud”, para reflejar la falsedad de los ideales capitalistas de justicia e igualdad. “La ignorancia es la fuerza”, esto porque la educación  no es prioridad, pues interesa más que el individuo no cuestione, sino que solo obedezca.
El poema menciona asimismo  a los otros actores sociales, es decir, los “vencidos” que representan a una mayoría desposeída y olvidada, cuyas fuerzas y recursos son adsorbidos por un sistema capitalista que favorece a los burgueses, quienes ven a los individuos tan solo como material de trabajo y consumidores:
en tanto los vencidos
emergen de su canon de rencores
hilvanan ritos como perlas
inauguran orfeones de silencio
y empiezan a cavar criptas de fango
donde salvar la última y precaria
felicidad posible

En la cita anterior se percibe un panorama deprimente, estos actores sociales se ubican en un punto inferior, el yo lírico los asocia con el silencio, la tristeza y hasta con la muerte. 
Es claro que el yo lírico  en un espíritu sensible que está inmersa sociedad neoliberal, él es consciente del problema social que está viviendo no solo su país, sino también toda la región. Nunca ha existido una prosperidad real para este pueblo. Según Eduardo Galeano (1985: 6)  Entre los doscientos ochenta millones de latinoamericanos hay, a fines de 1970, cincuenta millones de desocupados o sub-ocupados y cerca de cien millones de analfabetos; la mitad de los latinoamericanos vive apiñada en viviendas insalubres.
  Es extendido en todo el orbe latinoamericano la imagen de una creciente población desposeída, que no se les permite ascender socialmente, pues sus salarios son de subsistencia y el gobierno capitalista no ofrece garantías sociales como educación, salud, trabajo digno o subsidios. Por ello los pobres son cada vez más pobres.  América Latina es fiel reflejo de esta realidad, sus índices de desarrollo económico son altos, pero a pesar de eso la pobreza no disminuye, sino más bien aumenta cada día más. Sobre este tema y poniendo como ejemplo a Haití, Galeano menciona lo siguiente:

Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. Allí hay más lavapiés que lustrabotas: niños que a cambio de una moneda lavan los pies de clientes descalzos, que no tienen zapatos para lustrar. Los haitianos viven, en promedio, poco más de treinta años. De cada diez haitianos, nueve no saben leer ni escribir. Para el consumo interno, se cultivan las ásperas laderas de las montañas. Para la exportación, los valles fértiles: las mejores tierras se dedican al café, al azúcar, al cacao y otros productos que requiere el mercado norteamericano /…/ Son por supuesto, productos de exportación; y, por supuesto, también se exportan las ganancias, una vez deducida la parte que corresponde a los administradores del terror (1985: 225)

            Como se puede ver, los mecanismos económicos de la burguesía no favorecen en lo más mínimo al pueblo ni ofrece oportunidades de prosperidad o desarrollo. Estamos aquí frente a un olvido total, los dirigentes  olvidan por qué fueron elegidos, así como sus promesas de campaña, por ello en lugar de procurar  el progreso integral de sus países y  la justicia social, buscan favorecer sus propios intereses y los de su clase. Precisamente este “olvido”  va a ser el motivo del poema, con el mismo  se alude a los “vencedores”, para resaltar su indiferencia e hipocresía, pues todas las promesas de desarrollo y equidad que hacen los gobernantes en campaña política se las lleva el viento y el pueblo sigue esperando; por ello “el olvido es siempre gris”. Al respecto se mencionan los siguientes versos:
pero allá arriba otros olvidan
ásperamente olvidan el olor de la muerte /…/
                 por eso en los vulgares
despeñaderos de la historia patria
siempre hay algún barranco clandestino
donde los vencedores
vomitan sus olvidos

    El poema expone un panorama pesimista, en cuanto a lo que concierne al asunto social y político, que no es para menos, pues si nos ubicamos a mediados de siglo XX en Uruguay (país de origen del autor) se percata el ambiente hostil y represivo del sistema.   Al respecto Galeano menciona:
Para obtener trabajo o conservarlo, en Uruguay, es preciso contar con el visto bueno de los militares. En un país donde tan difícil resulta conseguir empleo fuera de los cuarteles y las comisarías, esta obligación no sólo sirve para empujar al éxodo a buena parte de los trescientos mil ciudadanos fichados como izquierdistas. También es útil para amenazar a los restantes. (232)

Y por si eso no fuera suficiente, la represión y el control no es solo armado, sino que también se utiliza el espionaje para reconocer posibles fuentes de ideologías socialistas:

 Suman cien mil los policías y los soldados en Uruguay, pero también suman cien mil los informantes. Los espías trabajan en las calles y en los cafés y en los ómnibus, en las fábricas y los liceos, en las oficinas y en la Universidad. (233)

El autor se encuentra en un contexto suramericano, donde las  ideologías socialistas y capitalistas están en eterno conflicto. Por un lado el liberalismo se trata de imponer a la fuerza con ayuda de Estados Unidos y el comunismo adquiere cierta influencia debido a que las mayorías marginadas (trabajadores, desempleados)  comienzan a hacer conciencia sobre su situación y exigen un cambio; sin embargo, el sistema capitalista a través del dinero  y los engaños logran controlar todos los aparatos estatales, entre ellos el ejército y la policía, quienes son los encargados de mantener el estatus. Al respecto de este contexto Eduardo Gudynas menciona:
Las ideas neoliberales están ampliamente difundidas en América Latina. La influencia más fuerte ha sido seguramente en Chile /…/ pero la gestión estatal está fuertemente influenciada por estas ideas en otros países, en especial Argentina, Bolivia, México, Uruguay y Venezuela. La misma perspectiva está detrás de las refirmas en marcha en países como Colombia o Nicaragua. (1999:3)
               
El yo lírico toma una postura de defensa hacia el pueblo y critica la inequidad del sistema, así como la actitud de los gobernantes: su indiferencia e individualismo. Al mostrar los falsos valores de los dirigentes, el hablante lírico  quiere que haya una toma de conciencia y por consiguiente una lucha ideológica y práctica contra los organismos represivos de la sociedad; este es el sentido último de toda literatura socialista. Al respecto Gallas (1977: 124) menciona la siguiente cita de Balzac: El espíritu del partido es el principio ideológico básico del método artístico de la literatura socialista. Asimismo Gorki [(autor proletario) citado por el mismo autor] resalta el poder de la palabra en la literatura y su carácter de exorcizar y estremecer. (1977:121)




















Bibliografía

Marx, Carlos. 1976. El capital. México D.F. Editorial: Anaya Editores S.A.

Gudynas, Eduardo. 1999. La privatización de la vida: América Latina ante las nuevas políticas   
            ambientales neoliberales. Pasos, 81, 2-15.

Galeano, Eduardo. 1985. Las venas abiertas de América Latina. Cuadragésimo primera edición. México
              D.F. Editorial: Siglo XXI.

Orwell, George.1987.  1984. Octava edición.  Barcelona. Editorial: Destino.

Gallas, Helga. 1977. Teoría marxista de la literatura. Segunda edición. México D.F. Editorial:
             Siglo XXI.










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